Proyecto

Ciudad Mural Clarines: un libro abierto de colores

En Clarines para llamar mentiroso a alguien le dicen “maparaca”, en honor a uno de los personajes del pueblo que se hizo famoso a punta de embustes, cuentos, burlas y engaños, con un ingenio tan grande que vino a convertir su nombre en adjetivo. Esto lo explica una señora frente a un mural que embellece la fachada de una de las casas que dan al frente de la plaza Bolívar, uno a uno, los va nombrando y señalando, describiendo los atributos que hicieron a estos hombres y mujeres los seres más emblemáticos del pueblo: allí está el mocho Tabare, que se encargaba de encender los cielos con la magia de la pólvora de las fiestas; Anselmo Carpavire, quien repartía cartas cerradas con el corazón abierto por todas las casas; Carmen Martínez, artesana del barro, de las finas arenas amasadas por el río Unare y por sus sabias manos. Todos ellos bajo la mirada de San Antonio que también se yergue pintado sobre la puerta de la casa y es considerado “santo patrono” de Clarines.

Con este mural hecho por el artista plástico Luis Leiva, alias “Mandarria”, se abrió el recorrido de clausura del primer Festival Internacional de Muralismo Ciudad Mural, edición Clarines. Pero en este caso, más que una clausura se configuró el inicio de una galería a cielo abierto que expone las obras de más de 10 muralistas que con sus técnicas y estilos, supieron encarnar el espíritu clarinés.

La ocasión fue propicia para hacer un merecido homenaje al maestro Manuel Espinoza, artista clarinés de reconocida trayectoria, inspiración para varias generaciones de artistas, entre ellos, los muralistas presentes en el Festival, quienes pudieron conversar con el maestro, quien fue, además, generador de dinámicas y partícipe en todo momento de las jornadas de pintura en la comunidad.

Desde el domingo 4 de junio se inició la programación del Festival con la llegada a Clarines de los artistas invitados, que fueron conociendo sus calles y entrando en calor y en color con su gente, entre ellos Ramón Pimentel, un pintor y muralista larense que ha recorrido diversas ciudades de Venezuela y otros países con su obra.

El artista de la imagen Yonix Rodríguez vino desde Honduras a representar una escena de la batalla de Clarines, una de las tantas que libró Bolívar por nuestra independencia. Este artista forma parte de un encuentro de muralistas que ha realizado más de 200 murales en Centroamérica y llegó a compartir su experiencia con este lado del Caribe.

Julio Linares, o “Murdork”, caraqueño, realizó la obra El cohete, que es como los clarineses llaman a un enorme tanque de agua que se eleva por lo alto de la colina. La obra está realizada a partir de objetos que fueron aportando los habitantes generando una narrativa participativa en torno a ese elemento y a la biodiversidad propia de Clarines.

Nixon Rincones vino desde Puerto La Cruz, estado Anzoátegui, para compartir sus brochas y pinceles con niños y niñas, jóvenes y adultos que se acercaron curiosos a conocer el arte muralista y grafitero con técnicas como el aguado, punteado con brocha, manchas, entre otras.

Un encuentro de saberes

Este primer Festival Ciudad Mural abre la brecha a un componente fundamental para impulsar el talento nacional con el elemento formativo, con el encuentro de saberes y experiencias de los artistas con la comunidad, con los artistas locales, con los estudiantes, con niños y niñas, inaugurando dinámicas participativas de conocimiento a través del arte a cielo abierto.

Uno de los actuales referentes del muralismo en Venezuela, Víctor Rodríguez, mejor conocido como Forastero, fue el encargado, junto a Carolina Jiménez, otra artista plástica que acompañó el Festival, del taller de El dibujo y el mural, en donde más de 30 niños, niñas y adolescentes expresaron en lienzos verdaderas piezas de arte, dibujando sus iglesias, escuelas, paisajes, aves, plantas, animales, que posteriormente fueron motivos de una exposición con caballetes a dos caras en la plaza Bolívar.

La fundación 100 % San Agustín también estuvo presente con un taller expositivo impartido por Reinaldo Mijares, denominado Proyecto de Transformación y Dinámica Cultural, en donde explicó detalladamente los diversos procesos que han llevado a la parroquia caraqueña de San Agustín a ser una referencia nacional e internacional de la promoción cultural, turística y deportiva, y en donde el muralismo ha tenido un rol central para potenciar la identidad y el reconocimiento comunitario.

El fotógrafo zuliano Miguel Herrera impartió un taller de fotografía para los clarineses y junto a su equipo de trabajo plasmaron un mural a partir de una fotografía gigante de uno de los personajes vivos más querido y respetado de Clarines: a un costado de la iglesia inmortalizaron a “Chimbita” junto a su gallo fino de pelea, un padrote de fina estampa como su dueño, bajo un sol resplandeciente como encendiendo su furia. La foto fue captada y desplegada por Herrera sobre la pared de la casa, cuya textura corrugada por el bravo clima y el tiempo le dieron una impronta aún más realista, haciendo de este mural una imagen que quedará para la historia del pueblo.

Finalmente, la escritora Indira Carpio impartió dos talleres de escritura creativa a mujeres de la comunidad uno bajo el título: Topografía de arteterapia y escritura, y otro Geodesia de escritura y naturaleza, donde exploraron la relación entre el paisaje, el entorno y la poesía, así como la potencia del paisaje para detonar estados de ánimo y construir textos a partir de ellos.

Un Festival que pica y se extiende

Si hay algo que ha marcado a esta primera edición del Festival Internacional Ciudad Mural Clarines es el abrazo de su gente, el agradecimiento a los artistas, las felicitaciones y las muestras de afecto a cada instante, compartiendo los alimentos y las infinitas atenciones.

Ciudad Mural es una experiencia que nace en Clarines y próximamente visitará otras regiones del país como La Guaira, los pueblos de la Sierra de Falcón y seguirá expandiendo la magia del color bajo la dirección de María Isabella Godoy, productora ejecutiva del evento; Reinaldo Mijares, productor general; Miguel Herrera, director audiovisual y Ramón Pimentel, productor artístico y curador.

Fueron muchas y sentidas las muestras de agradecimiento de los habitantes de Clarines al gobernador Luis José Marcano quien apoyó y siguió minuto a minuto los preparativos de este este evento, colocando a su equipo y la voluntad política de construir un sueño junto a la comunidad.

El escritor clarinés Alfredo Armas Alfonso refirió una vez, hablando de su terruño: “Yo no he inventado nada, en la cuenca del Unare está el absoluto”. Pues ese absoluto indescifrable se hizo sol en este Festival.